Reflexiones sobre el concepto de libertad en la seguridad ciudadana

Dr. Paul Sánchez Campos[1]
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Es mi conclusión que como ciudadano mexicano gozo de cierto grado de libertad. Por lo tanto, soy libre de entrar a una tienda de conveniencia, tomar algo, no pagarlo y salir de la tienda. Si analizamos lo que se ha escrito sobre la libertad, algunos dirán que no soy libre; pues víctima de mis pasiones, renuncié a la virtud cívica, el ethos ciudadano que diferencia a una bestia de un animal político. No soy libre en el sentido positivo, aquel concepto de los antiguos como Cicerón que retoma Isaiah Berlin (1969:132-133). En la libertad positiva, el hombre es libre si no habiendo ninguna otra restricción, puede ejercer autocontrol y retener su autonomía frente a sus deseos. Es libre porque la virtud lo conduce a ser un mejor ser.

Otros podrían argumentar que no soy libre en un sentido negativo.  A través de un contrato social, el Estado puede intervenir y constreñir mi libertad argumentando violación a las normas y disposiciones que está encargado de proteger. La libertad negativa es aquella de los liberales clásicos como John Stuart Mill (1909), Friedrich von Hayek (1960) y Alan Oppenheim (1961), que algunos identifican con los libertarios de hoy en día. La misma propone que el ciudadano es libre si existe ausencia de coerción de otros ciudadanos. El trabajo del Estado es, en este caso, asegurar que los ciudadanos no intervengan los unos con los otros, a través del monopolio legítimo de la coacción.

Los liberales modernos son aquellos que, conscientes de las fallas del liberalismo clásico en la igualdad, agregan dentro del trabajo del Estado la tarea de intervenir en la libertad individual para fomentar la equidad, redistribuir la riqueza y controlar el poder (Green, 1986; Hobhouse, 1922; Hobson, 1918). Al parecer, la acotación no hace sentido pues tampoco soy libre de acuerdo con la libertad liberal moderna.

Una última corriente de pensamiento podría indicar que no soy libre, pues de acuerdo con mi acción racional con arreglo a fines, el Estado es una relación de dominación. No soy libre en el sentido republicano, es decir, con ausencia de dominación arbitraria (Pettit, 1997; Skinner, 1983). En estricto sentido, significa que antes de siquiera realizar una acción mi racionalidad me recuerda mi situación dentro de esta relación de dominación y, antes de que pase por mi cabeza la idea de salir de la tienda de conveniencia, se que no puedo hacerlo porque no soy libre de dominación estatal.

El concepto de libertad negativa, en su expresión tanto liberal clásica como moderna, es la que normalmente se utiliza en el debate del Estado y la economía. Sin embargo, en materia de seguridad ciudadana, los conceptos de libertad positiva y republicana aportan otros elementos.

Las relaciones estatales parten de la máxima de que, con las reglas claras ex ante, los individuos racionales entenderán que cualquier violación al orden jurídico puede resultar en la intervención del Estado a través del monopolio legítimo de la violencia. Por lo tanto, la virtud cívica o mi racionalidad con arreglo a fines me llevarán a la conclusión lógica y racional de respetar las normas.

En resumen, el concepto de la libertad puede asumirse desde las siguientes premisas. Positivamente, soy libre de contravenir la ley, consumir sustancias ilícitas y poner en riesgo a la seguridad ciudadana, si estoy dispuesto a aceptar el daño moral. Negativamente, soy libre en la medida que no hay una interferencia ex ante que me impida llevar a cabo estos actos, siempre que esté dispuesto a aceptar el castigo del estado. Sin embargo, republicanamente no soy libre porque ex ante acepto que dentro del Estado soy una pieza dentro de la relación de dominación racional con arreglo a fines.

Históricamente se ha aceptado la dicotomía entre seguridad y libertad, o en palabras de Maquiavelo (Machiavelli, 1989a; 1989b) el vivere sicuro (vivir seguro) versus el vivere libero (vivir libre). El mismo Hobbes (1909), en su Leviatán, indica que el fin del bien común es el principio la seguridad particular. En palabras del filósofo inglés, los hombres aman la libertad y el dominio sobre sus pares, pero tienden a renunciar a esta libertad restringiéndose a sí mismos con el objeto de asegurar la preservación de su propia vida para vivirla en libertad de dominio de otros.

La seguridad es antípoda de la libertad, eternamente ligada al concepto del Estado y las libertades civiles, aquellas que permanecen después de la renuncia de su libertad natural con el fin de garantizar su seguridad personal. Al igual que la mano invisible del mercado, la conformación del gobierno civil es el resultado colectivo de la búsqueda individual de la seguridad personal.

La definición clásica de seguridad pública nace producto de estas reflexiones sobre libertad y la concepción del Estado. El gobierno, la parte activa que ejerce el dominio en el Estado, es responsable de la seguridad pública. Lo anterior implica el control de las voluntades individuales que conforman el colectivo de la parte dominada en la relación de dominación del Estado, es decir la sociedad. Desde este concepto clásico de seguridad pública, el control de las voluntades individuales se realizaba de manera estato-céntrica, lo que significa que las prioridades de lo público se definen desde el Estado: ¿Qué se defiende? ¿Cómo se defiende? y ¿Cuáles son las estrategias?

Son muchas las expresiones que señalan que el concepto clásico de seguridad pública fracasó, lo que ha dado paso a un nuevo concepto denominado seguridad ciudadana (Sumano, 2018; Montero, 2013; Arroyo, 2013). Las nuevas expresiones sociales, ya sea definida como Posmodernidad (Harvey, 1992), Modernidad Liquida (Bauman 2013), Sociedad Red (Castells, 2011) o Globalización (Held et al., 1999), han cambiado las condiciones en las que se construyeron las bases de la seguridad pública.

La seguridad contemporánea, repensada como seguridad ciudadana, busca incluir en el debate nuevas expresiones sociales como la prevención, inclusión social, salud física, acceso a la educación, desarrollo de oportunidades, combate a la pobreza y participación social. De acuerdo con Sumano (2018:28) la seguridad ciudadana es un cambio de paradigma que implica una transición del Estado a los ciudadanos; de la lógica racional a la lógica del acuerdo; de las opciones óptimas a las opciones deseadas; y del valor político al valor público.

No queda claro, sin embargo, como el concepto de libertad se modifica en el marco de la seguridad ciudadana. Nuestra sociedad podría estar transicionando a un nuevo paradigma basado en el concepto republicano de libertad donde la mano intangible pero visible de la sociedad de la que Pettit (1997) hablaba establece restricciones a la libertad individual.

De acuerdo con Pettit (1997), la virtud cívica del republicanismo establece restricciones a la libertad basadas en la convivencia social en lugar de la dominación. Lo anterior retoma ciertos elementos de la libertad positiva: autocontrol, retroalimentación social de pares y, en última instancia, al Estado como garante de la seguridad.

A guisa de conclusión, no se puede abordar el tema de la seguridad, pública o ciudadana, sin reflexionar sobre la libertad. La seguridad pública se relacionó directamente con el concepto de libertad negativa y el Estado con una relación de dominación basada en una acción racional con arreglo a fines. Lo anterior produjo no solo un concepto de seguridad estato-céntrico, sino que además favoreció la restricción de la libertad a través del uso de la coacción y otros mecanismos derivados del ejercicio legitimo de la violencia.

Finalmente, me atrevería a señalar que el concepto de seguridad ciudadana se relaciona con la libertad republicana y la virtud cívica de los ciudadanos, lo que produce un concepto de seguridad orientada al ciudadano que reintroduce la idea del autocontrol aún dentro del marco del Estado. Es decir, los ciudadanos renunciando a cierto grado de libertad para crear una mejor sociedad, participando para crear valor público y desarrollando, de manera conjunta, la idea de seguridad por y para los ciudadanos.

Retomando el inicio, es mi conclusión que como ciudadano mexicano gozo de cierto grado de libertad; pero es porque gozo de ese grado de libertad que decido contribuir en la creación de un México que goce no solo de seguridad, sino de seguridad ciudadana.

Dr. Paul Sánchez Campos[1]

[1] Doctor en Política Pública por el Tecnológico de Monterrey.  Consultor en temas de prevención de la violencia y seguridad ciudadana.

 

Referencias

Arroyo, J. (2013). “La Cuestión de Seguridad Nacional como Nuevo Desafío a la Gobernanza Democrática”. Disponible en: http://siare.clad.org/fulltext/0073105.pdf

Bauman, Z. (2013). Liquid Modernity. Cambridge: Polity Press.

Berlin, I., (1969), ‘Two Concepts of Liberty’, in I. Berlin, Four Essays on Liberty, London: Oxford University Press

Castells, M. (2011). The Rise of the Network Society. United Kingdom: Wiley-Blackwell.

Green, T. H. (1986 [1895]). Lectures on the Principles of Political Obligation and Other Essays. Cambridge: Cambridge University Press.

Harvey, D. (1992). The Condition of Postmodernity: An Enquiry into the Origins of Cultural Change. Cambridge: Blackwell.

Hayek, F. A. von, (1960), The Constitution of Liberty, London: Routledge and Kegan Paul.

Held, D. et al. (1999) Global Transformations: Politics, Economics and Culture

Hobbes, T. (1909). Hobbe’s Leviathan. Great Britain: Oxford University Press.

Hobhouse, L. T. (1918). The Metaphysical Theory of the State, London: Allen and Unwin.

Hobson, J.A. (1922). The Economics of Unemployment, London: Allen and Unwin.

Machiavelli, N. (1989a). Machiavelli: The Chief Works and Others – Volume 1. London: Duke University Press.

Machiavelli, N. (1989b). Machiavelli: The Chief Works and Others – Volume 2. London: Duke University Press.

Mill, J. S., (1909) On liberty. New York: P.F. Collier & Son Co.

Montero, J. (2013). “El concepto de seguridad en el nuevo paradigma de la normatividad mexicana”. Region y Sociedad. XXV (58): 203-238.

Oppenheim, F. E., (1961), Dimensions of Freedom: An Analysis, New York: St. Martin’s Press.

Pettit, P. (1997). Republicanism: A Theory of Freedom and Government, Oxford: Clarendon Press

Skinner, Q. (1983) “Machiavelli on the Maintenance of Liberty,” Politics, 18: 3–15.

Sumano, A. (2018) “Calidad en el proceso de toma de decisiones en materia de prevención social de la violencia y la delincuencia: El caso de la Zona Metropolitana de Monterrey”. Journal of Public Administration. 2 (2): 25-44.

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